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Juntazón de Ticos en Berlin

Si estuviste ahí también lo sentiste: la magia de más de doscientos ticos convergiendo
desde toda la geografía alemana hacia un Berlín congelado, trocando un rincón de la
Postdamer Platz en nada menos que un microclima: afuera el frío glacial, adentro una
fracción de kilómetro cuadrado de trópico húmedo costarricense.
Esa noche muchos tuvimos una experiencia satisfactoria y extraña: ver de golpe decenas
de caras completamente nuevas que, mediante algún misterioso mecanismo que tal vez
sólo nuestros tatarabuelos podrían desenmarañar, resultaban de alguna manera
familiares. Y eso acompañado de la alegría de poder hablar en tico y ser entendido desde
antes de que la frase termine.
Pero la noche no dio abasto (éramos tantos): quedaron manos que estrechar, nombres que
aprender, abrazos que dar, historias de vida que contar, zarpes que proponer y aceptar,
planes que concretar. Todas las señales de una comunidad con urgencia de ser, con todo
aún por decirse y por hacer juntos.
Esperar cuatro años más para vernos de nuevo sería inconcebible.
Por eso se viene un encuentro lunático: una mezcla de abrazos con chifrijo, swing criollo
con dip de atún, güipipías con rock tico, chiliguaro con banderas, ensalada de caracolitos
con chonetes. Todo al ritmo de esa vibra única que los ticos llevamos en el alma.
En Berlín, en Colonia, en Múnich, donde sea.
Nos vemos pronto, para celebrar de nuevo la alegría de ser ticos.

Autor: Carlos Delgado